Cosa curiosa la del talento, pensaba yo ayer tras una conversación inesperada con personas inesperadas. Situación: despedida de un Erasmus conocido nuestro que se volvía a su país, en su piso con sus compañeros y algunos amigos, de manera que estábamos siete polacos y dos españoles (mi hermano y yo) hablando lo mejor que sabíamos en inglés para comunicarnos lo mejor posible entre todos.
Se tocaron varios temas: lo mucho que extrañaría el aceite de oliva y el buen vino español, la comida... las ganas que tenía de volver a España en verano para conocer la cara más festiva y relajada... pero el asunto que más me interesó fue el de los inusitados "talentos" de la gente. En cuestión, todo comenzó con un comentario de nuestro conocido, en el que aducía lo sorprendido que se había quedado un día viendo en la televisión un concurso de baile en barra americana, cómo le había fascinado e hipnotizado, y lo mucho que le había impactado en particular una posición que adoptaba la bailarina, completamente perpendicular a la barra y sujetándose únicamente con sus dos piernas.
El tema se disparó, y cada uno aportó su granito de arena, comentando "talentos" que recordabamos haber visto en diversos programas de televisión, entre los cuales se mencionó alguien que inflaba preservativos con la nariz, un japones que al parecer pelaba plátanos con las nalgas, una mujer con poderosos pechos que rompían sandías (con el consiguiente comentario de que habría que tener cuidado de no disgustar a tal fémina, a fin de evitar un tetonazo reprobatorio) y otras diversas curiosidades a las que sus propios descubridores se empecinan en llamar "mi talento".
El caso es que, según mi modesta opinión, poder expulsar ventosidades de manera continua, como un concursante de no recuerdo qué programa de "talentos" mostró en su casting, o el saltar con unos muelles sobre un coche a toda velocidad que se abalanza amenazadoramente hacia ti (con fatales consecuencias, en un caso particular que sucedió en televisión recientemente) o poder decir el abecedario eructando mientras se hace el pino y tu madre da palmas, no son talentos, son meras curiosidades, entretenimientos o estupideces más o menos útiles y/o graciosas de las que uno es capaz. Por eso no puedo evitar reírme cuando contemplo semejantes absurdeces y me resigno a aceptar que hoy en día hasta el menos espabilado puede presumir de ser un maestro en algo, aunque sea insultantemente ridículo, ya que siempre habrá alguien dispuesto a alabarlo y animarle a seguir agrandando su estúpido talento; y es que para mí talentoso es el individuo que es capaz de componer una canción y ponerle música a cada instrumento, el que toca un instrumento o únicamente emplea su voz y te hace vibrar de algún modo, el que escribe algo que te conmueve o estremece, el que consigue dominar los elementos, ya sea bajando por una ladera empinada en una tabla de snowboard sin romperse la crisma, o el que surfea una ola de 10 metros sin caer de la tabla, y es que el talento va más allá de poner clavos con la cabeza.
Sin pretender ofender a nadie (espero que ningún designer pele plátanos con las cachas o intente saltar coches que se le acercan a 80km por hora) esta era mi pequeña reflexión matutina.
¡Espero vuestros comentarios, y si alguien quiere compartir algún vídeo de "talentos" absurdos o verdaderos será excelente!
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